De todo un poco.

Los que me conocen saben que soy una persona defensora de todos los derechos. Por eso, me parece extraordinaria la noticia que leo sobre un hombre al que han retirado la custodia de su perro por maltratarlo. Según la noticia, la Asociación Amigos de los Animales de Granada tiene ahora la guarda y custodia del animal (me refiero al perro). Esta Asociación, promotora de la denuncia, ha solicitado también que inhabiliten al animal (me refiero al hombre) para tener mascotas. Espero que pronto se puedan adoptar toros de lidia para evitar su tortura y muerte publica por mor del espectáculo.


Y hablando de protección, los meapilas de los dos bandos ideológicos más fuertes del país están jugando un partido de tenis con la cabeza del juez Serrano como pelota. Allá por el mes de febrero, este juez ya realizó declaraciones en el sentido de que la mala definición de “maltrato” estaba generando abusos en la aplicación de la Ley de Violencia de Género. Ahora, y aunque doy por hecho que la afirmación de que “miles de hombres son víctimas de denuncias falsas” es bastante exagerada, ha vuelto a llamar la atención sobre este asunto. Y la respuesta ha sido muy interesante. La presidenta del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial le acusa de insensible y veladamente le amenaza con un expediente disciplinario y es apoyada por el CGPJ, los Ministerios de Justicia e Igualdad, la Fiscalía General del Estado, las Comunidades con competencias en Justicia y el Consejo General de la Abogacía Española. Un grupo de asociaciones de mujeres lo acusan en rueda de prensa de comportarse como un maltratador, de rozar la prevaricación y piden su inhabilitación. Mientras 76 asociaciones y un amplio grupo de compañeros muestran su apoyo al juez. Vamos que hay cosas de las que no se puede hablar sin jugarse uno la cabeza. Tengo bien claro que a este hombre se le va a desprestigiar de forma absoluta por ir contra la memez dominante.

Cuando un Gobierno se equivoca y corrige algunas medidas tomadas con anterioridad me parece que supone un genuino centelleo de los valores democráticos. Viene esto a cuento del hecho de que de nuevo se podrá vender tabaco en los quioscos de prensa. El esplendor democrático que transmite la medida me parece un modelo a seguir. Bueno, es más, de hecho es el modelo de nuestro gobierno que toma primero una medida, organiza un cálido debate público sobre ella, luego la corrige para empeorarla y finalmente, cuando llega al Parlamento, se vota en un sentido distinto a todo lo anterior. Esto es pedagogía y no lo que enseñaba el krausismo.

Debo estar cambiando. He estado al borde del llanto con esta noticia: dice Aido que el Gobierno de Rodríguez Zapatero esta realizando “una apuesta decidida por apoyar a las familias, a todos los modelos de familia, basados en el amor y en la responsabilidad, libres de prejuicios, sin imposiciones y con los mismos derechos”. Efectivamente, la Navidad es época de refulgencias. Todo, incluso Aido, brilla con especial intensidad.

Y ahora, ¡marchando una de artistas!, el señorito Paul Auster, ha ido corriendo al centro neurálgico de nuestro imperio, León, a recoger un premio y decir algunas tonterías. Me parece interesante el premio concedido, el Leteo, que es, por si no lo sabéis, el río del olvido en la mitología griega. Un premio, en mi opinión, muy acertado para este autor. Entre las declaraciones cosas como “el hecho de crear tiene un precio y hay que pagar a los artistas”, si no, dice, “la maquinaria de la creación puede pararse”. Dice el gran autor que cuando escribe está “solo pero es como si a la vez desapareciese”. No caerá esa breva. Pero continua la cosa cuando alguna persona inteligente pregunta al gran intelectual sobre qué consejo daría a un joven escritor preocupado por las dificultades que presenta el mundo de la literatura. Tras un inmediato “yo les recomiendo que no escriban”, matiza con un romántico “sólo la gente que realmente siente que tiene que escribir no aceptaría este consejo”. “Solo los escritores de verdad no se preocupan por el mundo comercial”. No he tenido que leer dos veces la crónica para colocar a Auster en uno de estos dos grupos: los escritores de verdad y los otros, que supongo que serán los escritores de mentira. ¿Adivináis dónde lo sitúo?

Polanski está como Lina Morgan, “agradecido”, “emocionado”, por los mensajes de aliento recibidos tras su detención por aquella nadería de violar a una menor hace 30 años. Sólo puedo decir que me parece nauseabundo el aliento que se presta a un tipejo que comete tal tipo de acciones. No digo yo que haya que matarlo, y como no soy feminista tampoco creo que haya que castrarlo. Pero que esto se salde con dos meses de prisión, un arresto domiciliario y una pulserita me parece de cachondeo.

En este año bendito hemos conseguido exportar a Polonia nuestra hispánica ideología sobre la memoria histórica. ABC: “Copernico tendra un entierro solemne en Polonia 467 años después de su muerte”. Cada día me gusta más el ABC. Todos sus contenidos son de gran interes. “Lady Di no esperaba a Nochebuena para abrir los regalos”. Ah, pues debe ser por eso que la mataron. ¿Se puede ser más imbécil? Claro que sí, mirad. “Paris Hilton duerme con una cerda”. Asegura que es un “animal muy limpio y cariñoso, y le quiere tanto como a un hijo”. “El amor que dan es incondicional”.

El sprint final que está realizando la Ministra González Sinde para desbancar a Bibiana Aido y Leire Pajin como las mujeres más inanes del progresismo español es realmente impresionante. No sé si sabéis que hay por ahí una ley que obliga a las televisiones a dedicar el 5% de sus ingresos (ingresos, no beneficios) a la producción cinematográfica. El Tribunal Supremo se ha pronunciado sobre este asunto diciendo que supone una vulneración del artículo 38 de la Constitución, que reconoce la libertad de empresa, señalando además que esto ni siquiera se corresponde con el objeto propio de la actividad (la difusión televisiva). Por tanto, el Supremo plantea una cuestión de constitucionalidad. Y aquí viene la ministra con unas declaraciones tan altisonantes como vacías, es decir, como siempre: “El cine es una forma de expresión artística y también una industria cultural que es prioritaria en la estrategia de cualquier país porque genera imagen exterior, identidad y tiene un gran retorno para la sociedad”. Siguiendo este tipo de principios podríamos obligar a los periódicos a financiar la edición de libros, o a los supermercados el cultivo de remolacha.

En cualquier caso la pugna por el primer puesto está siendo muy dura. Elena Salgado, ésa que lleva las cuentas, dijo hace un rato que el paro vuelve a subir en diciembre; pero que veremos cifras mucho mejores que en diciembre pasado. Me lo creo. Yo noto todos los días en mi polígono industrial la mejora absoluta de la economía.

Por cierto que acaban de poner en la calle a la directora general del Instituto de la Mujer. Debe ser por algo que no ha hecho. Y me da que a otro que le quedan dos telediarios es al director general del Centro de Investigaciones Sociológicas que acaba de ofrecer el barómetro de diciembre marcado por el paro, la economía y la clase política como principales fuentes de preocupación de los españoles y un pesimismo generalizado de cara a 2010. Me parece que estos chicos se han olvidado de Platón y su arte de la cosmética. Les puede costar caro.

Autor: Ricardo Vidal López

Mi experiencia está muy centrada en dos sectores: la formación y la seguridad. Para ambas cuestiones el estudio y el análisis son determinantes; el mundo cambia con rapidez y hay que adaptarse a ello. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la innovación. Innovar no es sacar cosas de la chistera; innovar es mirar atrás para mejorar delante. Yo echo la mirada atrás a través de la lectura de la historia, de las ciencias sociales en general, de la literatura o el cine, y de casi cualquier otra cosa que mueva mi curiosidad. Es complicado establecer narrativas futuras cuando se ignora qué significa narrativa y aún peor cuando se desconoce la narrativa en la que cada cual anda inmerso: no se puede construir sin cimientos.