¡Cuánta tontería!

Las cosas parece que no comienzan bien en nuestra recién estrenada presidencia europea. Al margen de la anécdota de mister Bean, el Financial Times ha dedicado un editorial bajo el título “Una torpe España tiene que guiar Europa”, remarcando además que el plan ideado por nuestro gobierno es “remarcablemente anodino”. En La Voz de Galicia podemos leer un titular de resonancias históricas: “Un fantasma recorre Europa: Zapatero”.

Aquí ya nos vamos acostumbrando a que cada uno haga la guerra por su cuenta. El numero dos de Economía, José Manuel Campa, afirma que no se creará empleo hasta 2012, y que no recuperaremos el nivel de 2006-07 hasta 2015. Creo que estamos de enhorabuena.

Hay alguien en el Gobierno que tiene una mirada realista. Defiende la necesidad de realizar una reforma laboral y aporta un dato desolador: el 40% de la población activa lleva unos 15 años en situación de temporalidad o paro. También hemos conocido estos días el dato que sitúa en un 42% el paro juvenil (16 a 24 años). Nuestro retórico y decorativo presidente, finalmente, ha cambiado nuevamente de opinión y también es ahora partidario de afrontar una urgente reforma laboral.

Recaigo en el optimismo después de la reunión de ZP con los Reyes Magos, el comité de sabios constituido por un trajeado Jacques Delors, ex-presidente de la Comisión Europea, otro trajeado ex-miembro del gobierno de ZP, Pedro Solbes, que recordaréis, se marchó el año pasado por desacuerdo con la política económica que él mismo había de firmar, y un casual Felipe González, que aunque no lo consigo apreciar bien en la foto, parece que ha vuelto a sus orígenes: la pana. Singular trío socialista para analizar la economía de la plural Europa. González, en pose de intelectual, es ahora líder de una cosa bajo la pomposa denominación de Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa. La reunión, a la que también asistieron nuestro Presidente y la Ministra de Economía, ambos en pose “gato de escayola”, ha tenido una interesantísima conclusión: “hay que fortalecer la gobernanza económica europea”. ¡Ave María Purísima!

Estos días, parcos en noticias y largos en polvorones, nos traen también la insinuación de que Zapatero, o como algunos lo llaman ahora, el hijo del viento, puede volver a encabezar las listas del PSOE de cara a un tercer mandato. Blanco lo insinúa y la gran astróloga Leire Pajín no desmiente nada. Los ateos llevamos razón: dios no existe.
Decía Miguel Roca hace unos meses que “la recuperación económica depende de la sensación de que hay alguien al frente que controla y de que las propuestas sean creíbles y no puede ser que hagamos el ridículo como lo estamos haciendo, porque esto es patético”. “Tenemos un problema político, que tan sólo se puede resolver desde la política”. Aún más, “una de las grandes virtudes de la democracia es que puede llegar a ser presidente del Gobierno una persona de escasa preparación, pero entonces debe rodearse de los mejores”. Y terminaba afirmando que eso no sucede en estos momentos.
Lo que sí sucede es que la corrupción política no deja de crecer. Y no creo yo que sea por la simpleza de que los españoles somos unos mangantes, o como se dice ahora por nuestro relativismo moral, más bien está esto relacionado con el alto número de cargos de libre designación cuyos sueldos dependen de que un partido, el que sea, gane unas elecciones. Ello hace que uno de los objetivos primordiales del poder administrativo sea el electoral, la renovación de su poder. Según el Barómetro del CIS la “clase política” (unos 80.000 individuos e individuas con cargo representativo, más asesores, altos cargos, etc.) es percibida como el tercer problema de España por los ciudadanos; nos preocupa más la clase política que el terrorismo. Vamos que la idea de que todos los políticos son iguales va calando seriamente en los gobernados, y todo con el único mérito de la propia clase política.
Unas palabras quiero regalar a algunos personajes que están, como sus seguidores, al borde de la idiocia. Empiezo con el muchacho que ha estado encarcelado en Dinamarca. Su declaración “hemos sido presos políticos” solo se puede aceptar como estrategia para seguir montando jaleo y que se hable de ellos. Por lo demás me parece una estupidez absoluta.
Leer el blog de Leire Pajín es siempre reconfortante. Siempre cargado de buenas palabras e intenciones, rebosante de oes y aes, y pedagógica en cuanto a las medidas del Gobierno. Un esfuerzo encomiable que lamentablemente no es apreciado en lo que vale.
¿Y qué decir de la página de Bibiana Aido? Con contenidos tan igualitarios como el siguiente: “Gracias a todas: al movimiento de mujeres, a las mujeres comprometidas, a las jóvenes, a las abuelas, a las hijas, a las mujeres de aquí y a las de todas partes, a las mujeres con discapacidad, a las que se han inventado la familia que deseaban, a las cuidadoras, a las rurales…Y a todas las demás: a las que crean, a las que suman, a las que viven solas, a las que no llegan a fin de mes, a las viudas, a las heterosexuales y a las lesbianas, a las que participan, a las solidarias, a las que no se desalientan… a los millones de mujeres que hacen de este país un lugar mejor cada día, con su esfuerzo, con su trabajo, con su talento y con su cariño. Y gracias también a los hombres que han decidido acompañarnos en esta lucha”. Me recuerda mucho al anuncio de Coca Cola: para los altos y para los bajos, para los rubios y para los morenos, etc. Si lo hicieran de nuevo tendrían que hacer pequeños cambios, como “para los altos y para las altas, para los bajos y para las bajas, para los rubios y para las rubias y para los morenos y para las morenas y para las pelirrojas, etc”.

 

Autor: Ricardo Vidal López

Mi experiencia está muy centrada en dos sectores: la formación y la seguridad. Para ambas cuestiones el estudio y el análisis son determinantes; el mundo cambia con rapidez y hay que adaptarse a ello. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la innovación. Innovar no es sacar cosas de la chistera; innovar es mirar atrás para mejorar delante. Yo echo la mirada atrás a través de la lectura de la historia, de las ciencias sociales en general, de la literatura o el cine, y de casi cualquier otra cosa que mueva mi curiosidad. Es complicado establecer narrativas futuras cuando se ignora qué significa narrativa y aún peor cuando se desconoce la narrativa en la que cada cual anda inmerso: no se puede construir sin cimientos.