El Angelus, Jean François Millet (1859).

El Angelus (1859) es, quizá, la obra más conocida de su autor. Fiel exponente del realismo, El Angelus, que en ciertos aspectos anticipa el impresionismo, ha sido interpretado como una obra socialista por mostrar personajes y temas sociales: campesinos que, cuando se extingue el día, dan gracias a Dios por el trabajo y su fruto –la cesta que está a sus pies.

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Óleo sobre lienzo, 66 x 55,5 cm. Museo de Orsay, París

Miembro de la Escuela de Barbizon, Millet ocultando las caras a favor de los gestos,  y mediante terrosos efectos luminosos dota a El Angelus de una sólida solemnidad. El realismo de Millet se aleja de la exactitud, y eso le otorga una cierta visión romántica.

daliEste cuadro fue una obsesión para Salvador Dalí, que veía en él algo mas, veía una atroz tristeza que no era capaz de explicar. E investigó. Consiguió, en 1963, que el cuadro fuera analizado con Rayos X, y así encontró explicación a los sentimientos que El Angelus le provocaba. Pintado bajo el cesto –al que los campesinos dirigen su mirada- se aprecia un ataúd infantil. Al parecer aconsejado por la conveniencia comercial Millet cambió el féretro –la muerte- por el cesto –la fertilidad de la tierra- al pensar que lo primero no sería del gusto de la burguesía parisina.

En cualquier caso, la obra transmite, fuera de toda duda, resignación y una visión trágica y trascendente del hombre.

 

 

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Autor: Ricardo Vidal López

Mi experiencia está muy centrada en dos sectores: la formación y la seguridad. Para ambas cuestiones el estudio y el análisis son determinantes; el mundo cambia con rapidez y hay que adaptarse a ello. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la innovación. Innovar no es sacar cosas de la chistera; innovar es mirar atrás para mejorar delante. Yo echo la mirada atrás a través de la lectura de la historia, de las ciencias sociales en general, de la literatura o el cine, y de casi cualquier otra cosa que mueva mi curiosidad. Es complicado establecer narrativas futuras cuando se ignora qué significa narrativa y aún peor cuando se desconoce la narrativa en la que cada cual anda inmerso: no se puede construir sin cimientos.