Conceptos básicos en emergencias.

Nos acercaremos hoy a algunos conceptos básicos desde los que poder abordar un estudio en mayor profundidad de las emergencias y de los planes para su afrontamiento.

Vamos a destacar cinco conceptos básicos:

Riesgo

Daño

Vulnerabilidad

Demultiplicación

Rehabilitación

Pero antes de comenzar con ellos tenemos una cuestión previa. ¿A qué o a quién se aplican estos conceptos? Y la respuesta es: a los bienes. Así pues, deberemos comenzar por intentar definir el concepto de “bien” para lo que aquí nos atañe. Un bien es aquello que posee o a lo que otorgamos un valor positivo y que precisamente por ello es objeto de nuestra valoración. En emergencias un bien es, sencillamente, aquello que intentamos proteger.

A radioactive sign hangs on barbed wire outside a café in Pripyat.

Chernobyl

Cuando un bien experimenta una disminución en su valor debido a causas que no forman parte de la propia naturaleza de ese bien podemos hablar de daño. Es decir, que el deterioro natural de cualquier bien en función de su vida útil no habrá de ser considerado un daño. Si lo consideramos desde el punto de vista temporal un daño sería la disminución brusca e inmediata del valor del bien referido. El daño es lo que pretendemos evitar.

Aquello que puede causar un daño queda inmerso en el concepto de riesgo. Con más exactitud podemos definir el riesgo como la probabilidad de que un bien sufra un daño. El riesgo es lo que intentamos controlar.

Pero no todos los bienes están sometidos a todos los riesgos, e incluso aquellos que sí lo estuvieren no tienen porqué estarlo en la misma medida. A esta medida la llamamos vulnerabilidad. De forma más técnica podemos afirmar que la vulnerabilidad es el grado de susceptibilidad de un bien a sufrir un daño a consecuencia de un riesgo. En consecuencia, y ante una agresión de igual intensidad un bien de baja vulnerabilidad sufrirá menores daños que un bien de alta vulnerabilidad.

Los alfaquesAún a pesar de que hayamos definido los bienes a proteger y su vulnerabilidad y de que se hayan establecido correctamente los niveles de riesgo para esos bienes puede ocurrir que suframos un daño. ¿Qué hacer? Bien, aquí viene en nuestra ayuda el concepto de demultiplicación, que no supone otra cosa que los procedimientos organizativos destinados a reparar los daños y a ponerse en disposición de retornar lo antes posible a la situación de normalidad previa a la ocurrencia del daño. Y es en este retorno a la normalidad donde aparece el último de los conceptos básicos con los que queremos trabajar: la rehabilitación. La rehabilitación incluye no sólo las medidas pertinentes para la vuelta a la normalidad sino también aquellas otras, de carácter preventivo, que se anticipen a la probabilidad de que se repita el suceso.

Todos estos conceptos y sus consecuencias reales se presentan ante nosotros cada vez que presenciamos imágenes de una catástrofe en cualquier rincón del planeta. Todos sabemos, al menos de forma intuitiva, qué es una catástrofe. No obstante, aportaremos una definición técnica, la que aporta la Ley 17/2015, de 9 de julio, del Sistema Nacional de Protección Civil: “Una situación o acontecimiento que altera o interrumpe sustancialmente el funcionamiento de una comunidad o sociedad por ocasionar gran cantidad de víctimas, daños e impactos materiales, cuya atención supera los medios disponibles de la propia comunidad”. Excepcionalidad y gravedad son dos ideas fuertes que enmarcan el concepto de catástrofe.