El alcance de control manejable.

A la hora de enfrentarse a una emergencia son varias las cuestiones que debemos tener en cuenta para poder afrontar con éxito la situación. Una de ellas, y no precisamente de carácter menor, es el alcance de control manejable.

¿Qué es exactamente el alcance de control manejable? Podemos definir este concepto como el número de funciones o personas que un individuo puede controlar con eficacia en el entorno de la emergencia, teniendo en cuenta que cada elemento sólo debe reportar a un supervisor. Este número de control suele situarse entre 3 y 7, siendo 5 el número ideal comúnmente aceptado. Y va a ser el alcance de control manejable el que realmente va a delimitar el hasta dónde podremos llegar de forma efectiva y controlada.

Perder el alcance de control manejable supondrá, de hecho, la pérdida del control de la emergencia. Si en una situación determinada perdemos este alcance y tenemos un equipo con más de 7 personas lo adecuado será, en términos generales, expandir la estructura, es decir, dividir ese grupo en dos módulos distintos para mantener la eficacia y eficiencia del sistema. Es importante, para ello, que nuestra forma de afrontar la emergencia, es decir, nuestro sistema, esté conformado con carácter modular. Y naturalmente el sistema debe estar constituido previamente a la ocurrencia del incidente, así como también los equipos han de estar formados y entrenados.

Recordemos siempre que una emergencia es una situación compleja que se puede expandir o reducir. Adoptar un sistema modular, con un alcance de control manejable adecuado, nos permitirá poder trabajar con eficacia, es decir, obteniendo resultados parciales adecuados para el control final, y con eficiencia, o lo que es lo mismo, sin desperdiciar recursos y sin exponer a los operativos a riesgos innecesarios. Es fundamental hacer crecer nuestra estructura si la emergencia crece y contraerla si la emergencia mengua.

Autor: Ricardo Vidal López

Mi experiencia está muy centrada en dos sectores: la formación y la seguridad. Para ambas cuestiones el estudio y el análisis son determinantes; el mundo cambia con rapidez y hay que adaptarse a ello. Y la mejor manera de hacerlo es a través de la innovación. Innovar no es sacar cosas de la chistera; innovar es mirar atrás para mejorar delante. Yo echo la mirada atrás a través de la lectura de la historia, de las ciencias sociales en general, de la literatura o el cine, y de casi cualquier otra cosa que mueva mi curiosidad. Es complicado establecer narrativas futuras cuando se ignora qué significa narrativa y aún peor cuando se desconoce la narrativa en la que cada cual anda inmerso: no se puede construir sin cimientos.