Roger Caillois: “… no era un funcionario diligente”.

Roger Caillois: ““… no era un funcionario diligente. Era optimista por pereza, cuando al político conviene serlo únicamente por cálculo o, más bien, fingir que lo es, para apartar de primera intención las dificultades inútiles o para intentar una pronta solución de los problemas”.

Poncio Pilatos. El dilema del poder.