Django desencadenado (“Django Unchained”). Quentin Tarantino, 2012.

Excesiva. En Django desencadenado lo que prevalece es el exceso, y no le favorece en absoluto. La duración de la película le hace un flaco favor; en varias ocasiones se puede plantear el cierre de la historia, pero no lo hace; cada vez da una vuelta de tuerca más. Y se hace larga, y pesada. El ritmo de la película se pierde continuamente.

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La dama de hierro (“The iron lady”). Phyllida Lloyd, 2011.

La dama de hierro.

Digámoslo claramente: “La dama de hierro” es una película completamente inconsistente, carente de rigor, de profundidad y de convicción. Una vez salvada Meryl Streep, como casi siempre, podemos colocar esta película directamente en la Papelera de Reciclaje. La directora Phyllida Lloyd no logra acertar con el ritmo, pero tampoco, a mi juicio, con lo que cuenta, y cómo lo cuenta. Todo me parece erróneo en el enfoque de la película. Hay una insistencia demagógica y resentida en el empeño de la Thatcher por destacar en un mundo fundamentalmente masculino, y por imponer su autoridad en él, obviando o pasando de puntillas por hechos fundamentales de la época. El uso del Alzheimer como hilo narrativo tampoco ayuda a conectar con la película. El reiterativo uso de flashbacks, que en ocasiones parecen brutalmente grapados en el desarrollo de la narración, hace difícil permanecer dentro del relato. Continuar leyendo “La dama de hierro (“The iron lady”). Phyllida Lloyd, 2011.”

The Artist. Michel Hazanavicius, 2011.

The Artist. Tengo que decir desde el comienzo que hay que tenerlos muy bien puestos para en pleno siglo XXI realizar una película muda. Una vez reconocida la valentía de tan loable empresa he de decir que la película no termina de resultar. Para empezar cuesta bastante trabajo meterse en ella; el ritmo durante la … Continuar leyendo "The Artist. Michel Hazanavicius, 2011."

The Artist.

Tengo que decir desde el comienzo que hay que tenerlos muy bien puestos para en pleno siglo XXI realizar una película muda. Una vez reconocida la valentía de tan loable empresa he de decir que la película no termina de resultar.

Para empezar cuesta bastante trabajo meterse en ella; el ritmo durante la primera media hora es bastante irregular y lo que se cuenta se hace estirando el guión hasta el aburrimiento; hay, sí, un núcleo central en la película que es interesante, bien contado y rodado; pero, nuevamente, la última parte de “The artist” se va de las manos del director, para acabar con un final tan poco sorprendente como bobalicón.


Decir que “The artist” es una película clásica es ni más ni menos que un abuso terminológico. Si tuviera que buscar una palabra para condensar la impresión que la película me ha producido, ésta sería “batiburrillo”; es un batiburrillo, una mezcla desordenada, de estilos y guiños al cine en general y al mudo en particular: hay naturalismo, surrealismo, expresionismo, …; pero también un homenaje a otras mil cosas; y este es otro de los problemas de la peli: se está demasiado pendiente de realizar homenajes: a Hitchcock y Bernard Herrmann, a Minnelli y a Fairbanks, a Wilder y Orson Welles, a Bergman y a Fred Astaire,…, hasta el perrito nos trae a la memoria a Asta, el simpático chucho de William Powell y Mirna Loy en aquellas películas de los años 30.

Es una película demasiado sobrecargada y demasiado efectista; una vez pasada la sorpresa inicial “The artist” no es sino una predecible sucesión de amaneradas situaciones. Lo que cuenta el filme ha sido visto mil veces en el cine.

Los actores protagonistas dan perfectamente la talla, aunque no den el perfil físico de los actores del mudo: demasiada presencia física de Jean Dujardin, demasiada delgadez en Berenice Bejo. Pero realizan una buena interpretación. Los secundarios pasan, a excepción de James Cromwell, sin pena ni gloria por el metraje.

Ojeo algunas críticas en Internet y veo que a la gente se le pone dura diciendo que es una obra maestra, imprescindible, un genuino homenaje al mudo y a la historia del cine, y toda una extensa sarta imbecilidades dignas de mejor causa.

Se abusa de la música –hay un climax cada cinco minutos-, se abusa del contraplano, y lo que a mi juicio resulta peor de esta película muda: ¡se abusa del diálogo!

“The artist” aunque posee cierto simplón encanto es absolutamente irregular, sentimentaloide, y carente de alma. A pesar de que su factura técnica es más que correcta no deja de ser una película trivial.


Nader y Simin. Una separación (“Jodaeiye Nader az Simin”). Asghar Farhadi, 2011.

Nader y Simin. Una película inteligente; deudora de Hitchcock. Utiliza al menos dos elementos fundamentales del maestro británico: el McGuffin (en este caso el robo) así como una pequeña trampa para completar la narración (el atropello). Elementos que engarzan toda la película son el amor y el deber. Al principio del filme se produce, ante … Continuar leyendo "Nader y Simin. Una separación (“Jodaeiye Nader az Simin”). Asghar Farhadi, 2011."

Nader y Simin.

Una película inteligente; deudora de Hitchcock. Utiliza al menos dos elementos fundamentales del maestro británico: el McGuffin (en este caso el robo) así como una pequeña trampa para completar la narración (el atropello).

Elementos que engarzan toda la película son el amor y el deber. Al principio del filme se produce, ante el juez, este diálogo:
            Simin: “¿Qué más da lo que hagas por tu padre? El ya no te reconoce.”
            Nader: “Sí, el no sabe que yo soy su hijo. Pero yo si sé quién es mi padre”.

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Los descendientes (“The Descendants”). Alexander Payne, 2011.

Los descendientes.

Lo primero que destacaría de “Los descendientes” es su huida permanente de la sensiblería. Es una película con alma, con emociones, pero realizada desde un realismo contenido, que nos abraza desde la falta de ejemplaridad de sus personajes. A un ritmo pausado, pero constante, nos muestra cómo a partir de cierto momento y por una circunstancia concreta nos podemos ver en la situación de tener que reconsiderar nuestra vida. Se nos narra la perplejidad y la catarsis de su personaje principal; su brutal choque con una realidad a la que era completamente ajeno.

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El viaje a ninguna parte. Fernando Fernán Gómez, 1986.

El viaje a ninguna parte.

¿Qué es la agonía? A esta pregunta se dedica la película. Agonía de una profesión y de sus gentes, agonía de un modo de ver la vida, que se extingue. El anacronismo que supone el cómico de la legua en la época de la expansión del cine; esa genuina lucha por la vida que es no comer si uno no trabaja un día; esa, en fin, agónica falta de espacio para una profesión que muere de muerte natural.

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El hombre tranquilo (“The quiet man”). John Ford, 1952.

El hombre tranquilo.

¡Impetuosa!, ¡homérica! Qué tiene esta película que 60 años después de ser rodada mantiene toda su frescura. Posiblemente sea una de las mejores historias de amor del cine. Amor a Irlanda, a su paisaje y a sus gentes, amor entre Wayne y O’Hara. La sensibilidad de Ford en los planos y secuencias de esta película es realmente impresionante; el detallismo con que nos muestra los sentimientos del tranquilo Thornton y la irascible Mary Kate; el recurrente tema fordiano del hombre en busca del hogar, del hombre en busca de redención; la nostalgia de Irlanda, del origen,… Al igual que otras muchas películas de Ford ésta comienza con la llegada del protagonista al lugar donde se desarrollará la acción. Innisfree es un lugar donde el tiempo parece detenido y donde la represión inunda la costumbre. Un lugar que será un bálsamo para Wayne, y para nosotros.

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El árbol de la vida (“The tree of life”). Terrence Malick, 2011.

El árbol de la vida.

Aburrimiento sideral, sopor cósmico, …, son expresiones que describen adecuadamente mis sensaciones en la sala mientras veía este despropósito de considerables dimensiones perpetrado por el siempre inconmensurable Terrence Malick. Conozco y aprecio el cine de Malick, pero he de decir, con la mano en el pecho –esta vez en el mío-, que el pasado sábado me hizo, como el matrimonio, conocer el infierno.

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El origen del planeta de los simios (“Rise of the Planet of Apes”). Rupert Wyatt, 2011.

El origen del planeta de los simios.

Contento. Así es como salí del cine. Contento al pensar que esta película no es española, y que, por tanto, ni el Ministerio de Cultura, ni el ICO, ni la Consejería de esto o lo otro, ni Canal Sur, ni nadie de “este país” (¿a que parece que me estoy haciendo progresista?) ha puesto un puñetero duro para realizar esta bazofia de película.

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Parque Vía. Enrique Rivero, 2008.

Parque Vía.

La película es un experimento sobre el minimalismo en el cine; delineada con la mente de un técnico, disecciona el meticuloso comportamiento del personaje y a la vez nos va mostrando  sus miedos. Desde el punto de vista de la acción no es una película demasiado entretenida, no pasa prácticamente nada.

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