Algunas certezas.

Nuestro país debe ser el más democrático del mundo a la vista del número de elecciones que venimos padeciendo los ciudadanos para que luego nuestros elegidos sean incapaces de elegir. Y digo padeciendo no porque ir a introducir un papelito dentro de una cajita suponga un gran dolor, sino porque para llegar a ese momento y acto clave de la penetración debemos sufrir las insufribles soflamas de quienes dicen tener las llaves de la razón política.

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Comentarios genuflexos.

Desde hace un tiempo cada vez que, incautamente, me asomo al mundo de los caralibro me veo sometido a condenas, normalmente no pronunciadas, de diverso tipo. Hoy puede ser una excepción.

Por ejemplo, soy de la opinión de que un animal no tiene, no puede tener, derechos en el mismo sentido que los tiene un ser humano. El calibre de tal barbaridad -que los animales tienen derechos “humanos”- es de tal porte que asusta pensar desde que extraño abismo intelectual se puede sostener. Cuando además este tipo de opiniones llevan como corolario regüeldos del tipo “pues al torero le tenían que clavar el estoque” le ayudan a uno a determinar con mayor justeza el significado del término “barbarie”.

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El pedo de Pitágoras.

Allá por los siglos VI y V a.C. vivió Pitágoras de Samos. En mi época se le estudiaba en el colegio, en Matemáticas, por su famoso Teorema que, no os preocupéis, no explicaré aquí. En mi caso, además, como me dio por acometer lecturas filosóficas estudié algo más sobre él. Es el caso que Pitágoras, además de un insigne matemático, era un fanático que fundó una secta que llegó incluso a competir con el cristianismo -otro movimiento sectario en sus inicios- en los primeros siglos de nuestra Era.

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La reputación de la audiencia.

elperiodico
El Periódico

Hagamos un breve ejercicio para comenzar: coge –si no eres argentino; si lo eres, tómalo- cualquier medio orgánico de comunicación política, es decir, lo que antes llamábamos periódico. Da un vistazo rápido a los titulares. Impresión: los políticos del partido tal son unos golfos, los nuestros luchan por los derechos, las libertades y todos esos conceptos que pueblan los libros de filosofía política y del derecho y que nadie lee porque ya el tribulete de turno nos dará el resumen apropiado sobre lo que significa.

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Vienen huyendo.

Europa ha sido siempre algo más que un continente, algo más que un puro territorio; ha sido la sala de partos de la democracia, de los derechos humanos y, por encima de todo, de una cultura que hemos exportado al mundo. Bien es cierto que también en nombre de esa cultura, democracia y derechos humanos hemos sido responsables en otras épocas y en ésta también del brutal expolio de otras zonas, de otras gentes. En los últimos años hemos visto la aparición de una nueva idea de Europa; algo así como la Marca Europa, en nombre de la cual y para cuya estabilidad y mejora, los gobernantes de nuestras naciones han cometido las mayores tropelías contra sus propios ciudadanos. Parece que ahora, ante las nuevas urgencias, deberíamos dejar de lado nuestra inveterada costumbre de mirarnos el ombligo -financiero y ciudadano- para atender las poderosas acometidas que nuestros vecinos más pobres, más humillados y más ofendidos, nos ponen cada mañana encima de la mesa, junto a las tostadas.

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Es la mordaza, colega.

Llevaba unas semanas dándole vueltas al asunto éste de la Ley de Seguridad Ciudadana, pero la noticia de que la palabra “colega” dirigida a un Guardia Civil cuesta 300 euros, ó 150 si pagas de inmediato y no rechistas, me ha impulsado a terminar con este asunto pendiente.

Para empezar diré que 300 napos es un precio caro por “coleguear” con el benemérito cuerpo, aunque si consideramos que esta infamante acción discursiva tuvo lugar “en presencia de viandantes”, la cosa, naturalmente, cambia. Supongo que no pasó ninguna otra cosa puesto que no figura en la denuncia; es el mencionado “colega” lo único concreto que se resalta en el documento de empapelar ciudadanos.

Pablito clavó un clavito.

“Salvo el poder,

 todo es ilusión”.

Lenin

Este tiempo confuso explica por sí mismo el éxito social de una formación política tintada de leninismo, con ribetes de Gramsci y todo ello sobre un lienzo trotskista. El éxito electoral ha desatado ambiciones y ya tenemos al que llaman nº 2 hablando de que intentan prevenir un golpe de estado, de que los Círculos no son democráticos, etc. Naturalmente a quien espere democracia dentro del leninismo es que se le ha hecho la picha un lío, como solemos decir en mi tierra. El carajal que se ha formado el otro día en Madrid –con ausencia del nº 1- lo han justificado como cualquier partido de “la casta”: es el debate interno que enriquece, como caldo de verduras, a la formación. Y como cualquier otro partido de “la casta” se han presentado listas cerradas y un equipo ya dictado por la dirección.

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Se vende hombre.

“Y es que en el mundo traidor/ nada es verdad ni mentira:/ todo es según el color/ del cristal con que se mira”. (Campoamor)

Decía Walter Benjamin que “sólo de los desesperados puede venirnos todavía la esperanza”. Como experto certificado en fracaso y desesperación, y pendiente de un título oficial de delincuente, puedo afirmar que la aseveración del amigo Walter, que como sabemos, se suicidó, está bastante alejada de la realidad. Es una frase bonita, pero irreal para el asunto que trataré aquí. Para obtener esperanza de la desesperación ajena hay que moverse en un fangoso terreno moral. Aunque, claro, esto no es tampoco nada excepcional: seguro que todos conocemos a más bastardos y miserables –en términos morales- de lo que nos gustaría.

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La nada y el caos.

El reconocimiento expreso de la falta de oferta que el Partido Popular realiza en su vídeo propagandístico de cara a las próximas elecciones europeas es alarmante. Cajones vacíos también de planes, de proyectos, de ideas; cajones vacíos de futuro, cajones vacíos de Europa. Si todo lo que el PP es capaz de ofrecernos es esto y la estúpida defensa que hace un par de días realizaba alguno de sus próceres del impresentable Cardenal Rouco Varela yo les deseo con todo cariño que no saquen, porque de eso se trata, de sacar, ni un solo eurodiputado.

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