Bertolt Brecht: “He ahí al arquero…”.

“He ahí al arquero de Ciro, al conductor de los carros falcados de Cambises, al que las arenas del desierto no consiguieron sepultar, al legionario de César, al lancero de Gengis-Khan, al suizo de Luis XIV y al granadero de Napoleón. Posee la facultad -no tan excepcional después de todo- de no chistar jamás cuando se ensayan sobre él todos los instrumentos de destrucción imaginables. Es capaz de mostrarse insensible -según dice- cuando le envían a la muerte”.

Historias de almanaque.