Más de lo mismo.

Una de las cosas más graciosas que podemos ver en el mundo parlamentario es la inexistente importancia que los parlamentarios dan a ese mundo. Hoy desayuno con la noticia de que el inefable ministro Wert no asistirá hoy al Congreso, donde se votará una moción para reprobar sus declaraciones sobre la españolización de los niños catalanes. No está nada mal como ejemplo de las obligaciones de aquellos que, para bien o para mal, nos representan a todos. Espero que el alma política de Wert sea recogida pronto por el psicopompo.

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Los periódicos.

Parece que se ha celebrado en Madrid un acto “multitudinario” en apoyo de la continuidad del diario “Público”, actualmente, como media España, en concurso de acreedores y con un ERE (para los que no seáis andaluces, Expediente de Regulación de Empleo). Parece que la solución pueda venir por ampliar la participación y dar entrada en el capital a todo aquel que lo desee. Hubo, como no podía ser de otra manera, lectura de manifiesto, e insistencia en el valor de la lucha por la democracia y la libertad que representa este periódico; Sabina versificó. Según se afirmó en el evento los poderes económicos aplastan cualquier conato de rebeldía contra el neoliberalismo y el capitalismo. Menos mal que lo aclararon, porque yo, que debo ser muy bruto, pensaba que es que el periódico no lo compraba ni el tato.

Por cierto que precisamente “Público” trae hoy una noticia cuyo titular ha hecho que me envare como si me hubieran metido un palo por…: “El censo “invisibiliza” la realidad de las familias homoparentales”. Me permito reproducir el comienzo: “A través del Instituto Nacional de Estadística se arrojan datos públicos a través de los cuáles la sociedad se piensa y se crea una imagen de sí misma. Hoy la realidad en España es que hay cientos de miles de familias con dos progenitores del mismo sexo. Sin embargo, estas realidades quedan invisibilizadas y excluidas del censo (…)”.

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Ilegitimidad.

Quién nos iba a decir que una sola letra, la ERE, nos traería tanta vergüenza. Vaya usted a saber que hay detrás de todo esto, pero el espectáculo que nos da nuestra “clase” política es verdaderamente ruin. Parecen surgir las voces de unos y otros desde el profundo EREbo. Y yo, como un EREmita, procurando no atender demasiado al teatrillo que se están montando. Mientras unos intentan la EREcción de sus argumentos, los otros, bueno, los otros, ere que ere… ¿En qué quedará todo? Ya vEREmos.

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