Marcel Proust: “Porque a sus celos,…”.

Marcel Proust: “Porque a sus celos, que se habían tomado más trabajo que aquel de que habría sido capaz un enemigo suyo, para asestarle el golpe y darle a conocer el dolor más grande de los que hasta entonces sintiera, a sus celos no les parecía aún que habría sufrido bastante y querían herirle todavía más hondo”.

Por el camino de Swann.

Marcel Proust: “… era tan buena y…”.

Marcel Proust: “… era tan buena y de tan humilde corazón, que su cariño a los demás y la poca importancia que a sí propia se daba se armonizaban dentro de sus ojos en una sonrisa, sonrisa que, al revés de las que vemos en muchos rostros humanos, no encerraba ironía más que hacia su misma persona, y para nosotros era como el besar de unos ojos que no pueden mirar a una persona querida sin acariciarla apasionadamente”.

Por el camino de Swann.

Marcel Proust: “… me vuelvo hacia mi alma…”

Marcel Proust: “… me vuelvo hacia mi alma. Ella es la que tiene que dar con la verdad. Pero ¿cómo? Grave incertidumbre ésta, cuando el alma se siente superada por sí misma, cuando ella, la que busca, es justamente el país oscuro por donde ha de buscar, sin que le sirva para nada su bagaje. ¿Buscar? No sólo buscar, crear”.

Por el camino de Swann.