Fe y esperanza.

Entiendo perfectamente que nuestro amigo y presidente Rodríguez Zapatero haya viajado hasta Washington para asistir a misa con el Nobel de la Paz. Y lo entiendo porque a pesar de lo que digan sus enemigos nuestro presidente es un hombre de fe. Uno de los grandes periodistas de la historia –tranquilos, no es María Antonia Iglesias- definía la fe como “una creencia ilógica en que lo improbable sucederá” [H. L. Mencken]. Nuestro presidente ha dado sobradas muestras de tener una fe ciega, que es como debe ser la fe, en su propia política. Sin embargo cuando pienso en nuestro Presidente a mí me viene a la mente aquella cosa que escribió Lichtemberg: “Hay ineptos entusiastas. Gente muy peligrosa”.

Continuar leyendo “Fe y esperanza.”