Ricardo Vidal López 19 abril, 2013

Dos amigos están charlando tranquilamente, mientras se toman una cerveza, y va uno y dice:
– Antonio, creo que me voy a divorciar de mi mujer. Lleva más de dos meses sin dirigirme la palabra.
Su amigo Juan, sigue bebiendo su cervecita, y de forma pausada le contesta:
– Piénsatelo bien Antonio, que mujeres así son muy difíciles de encontrar.