Ricardo Vidal López 2 julio, 2013
Luis se despierta en casa con un tremendo dolor de cabeza. Se esfuerza en abrir los ojos, y lo primero que ve es un par de aspirinas y un vaso de agua en la mesita de noche. Se sienta y ve su ropa toda bien limpia y planchada frente a él. 

Luis mira alrededor de la habitación y ve que todo está en perfecto orden y limpio. El resto de la casa está igual. Coge las aspirinas y ve una nota sobre la mesa: “Cariño, el desayuno esta en la cocina, salí temprano para hacer unas compras. Te quiero”. 
Así que va a la cocina, y cómo no, ahí estaba el desayuno y el periódico del día esperándole. Su hijo también está en la mesa, desayunando. Luis le pregunta:
       – “Hijo, que pasó ayer por la noche?” 
       Su hijo le contesta: 
       – “Bien, pues volviste después de las 3 de la madrugada, borracho, meado y con delirios. Rompiste algunos muebles, vomitaste en el pasillo y te pusiste un ojo morado cuando te diste contra la puerta.” 
       Confundido, Luis pregunta: 
       -“Y cómo es que todo esta tan limpio y ordenado, y el desayuno esperándome en la mesa?” 
       Su hijo contesta: 
       – “Ahhh, eso..!! Mamá te arrastró hacia el dormitorio y cuando intentó sacarte los pantalones, tu gritaste: ¡¡¡Quieta perra, estoy casado!!!” 
Conclusiones: 
       Una resaca autoinducida – 100 EUR 
       Mobiliario roto – 2000 EUR 
       Desayuno – 20 EUR 
       Decir la frase adecuada….. NO TIENE PRECIO!!!