Ricardo Vidal López 2 enero, 2014
Bertolt Brecht: “He ahí al arquero de Ciro, al conductor de los carros falcados de Cambises, al que las arenas del desierto no consiguieron sepultar, al legionario de César, al lancero de Gengis-Khan, al suizo de Luis XIV y al granadero de Napoleón. Posee la facultad -no tan excepcional después de todo- de no chistar jamás cuando se ensayan sobre él todos los instrumentos de destrucción imaginables. Es capaz de mostrarse insensible -según dice- cuando le envían a la muerte”.

Historias de almanaque.