Ricardo Vidal López 5 enero, 2014
“Ya nunca tenemos hambre. Hablamos del hambre, pero nunca la experimentamos. Hablamos de la sed, pero nunca tenemos sed. Hablamos de amor, pero no amamos y tratamos de encontrarle un sustituto al amor en todas nuestras interminables innovaciones y perversiones. Entre nosotros la distracción ha ocupado el lugar de la felicidad y cuando una distracción deja de serlo debemos buscar algo más atractivo, más emocionante…, más y más y más. Nos hemos embrutecido al extremo de ser insensibles a lo que hacemos, y esa insensibilidad crece”.

Espartaco.