Incultura. Ignorancia. Estupidez.

Son sin duda alguna tres rasgos caracteriológicos muy importantes en las mentes de quienes prohibieron hace unos días el homenaje literario a Agustín de Foxá en Sevilla.

Pero no conformes con ello, hoy se pública una entrevista de Felipe Alcaraz en ABC en que afirma que la obra de Foxá “no tiene calidad”. No conforme aún, se echa una pajilla, como se dice en Granada, y dice que él tiene “categoría intelectual suficiente” para juzgar a Foxá puesto que don Felipe es profesor de literatura. Pues mi opinión, que por supuesto, no es humilde, es que si su calidad como profesor está a la misma altura que sus declaraciones los chavales estarán mejor y aprenderán más en un botellón que asistiendo a sus clases.

Afirmar como afirma el Presidente Ejecutivo (cargo de inequívoca resonancia capitalista) del Partido Comunista que «Foxá sólo es conocido por su hiperactividad franquista» es o mentir o no tener ni puñetera idea de lo que está diciendo.

Yo les propongo a estos incapacitados intelectuales que, ya que parece que van a abrir una cheka literaria, tomen nota de otros autores sin calidad pero promocionados por mor del franquismo: Ridruejo, Sanchez Mazas, Jardiel, Cela, Mihura, D’Ors, de Maeztu (aunque a este lo fusilaron al principio de la guerra)…

Yo invitaría a esta panda de ineficientes mentales a leer a Hannah Arendt, pero tengo dudas de que entendieran nada. Mejor esperad que lo mismo hacen una peli de “Los orígenes del totalitarismo”.

Termino con unos eméticos versos de uno de nuestros grandes bardos, éste si, de nuestras patrias letras, Alberti:

Por encima del mar, sobre las cordilleras,

a través de los valles, los bosques y los

ríos,

por sobre los oasis y arenales desérticos,

por sobre los callados horizontes sin

límites

y las deshabitadas regiones de las nieves

va pasando la voz, nos va llegando

tristemente la voz que nos lo anuncia.

José Stalin ha muerto.

Esto es del año 1953, cuando el camarada Rafael vivía en la peronista Buenos Aires. Hasta allí llegó el eco de la muerte de Stalin, ese gran defensor de la democracia y los derechos civiles.