Pablito clavó un clavito.

“Salvo el poder,

 todo es ilusión”.

Lenin

Este tiempo confuso explica por sí mismo el éxito social de una formación política tintada de leninismo, con ribetes de Gramsci y todo ello sobre un lienzo trotskista. El éxito electoral ha desatado ambiciones y ya tenemos al que llaman nº 2 hablando de que intentan prevenir un golpe de estado, de que los Círculos no son democráticos, etc. Naturalmente a quien espere democracia dentro del leninismo es que se le ha hecho la picha un lío, como solemos decir en mi tierra. El carajal que se ha formado el otro día en Madrid –con ausencia del nº 1- lo han justificado como cualquier partido de “la casta”: es el debate interno que enriquece, como caldo de verduras, a la formación. Y como cualquier otro partido de “la casta” se han presentado listas cerradas y un equipo ya dictado por la dirección.

Que pongan la cara de Pablo Iglesias, el joven, como logo del partido, emulando al Che, sólo muestra la insaciable voracidad de una imagen sin contenido profundo, como un emoticono, y el personalismo característico de la política actual. La decisión de la cúpula sobre las listas cerradas y el grupo de 25 es para Monedero esencialmente justa porque “entendimos que algo de confianza nos merecíamos con 1,2 millones de votos”. Este es el argumento que sostiene la política de Rajoy: con casi once millones de votos en las últimas generales…

Monedero, al que presentan siempre como nº 2 y yo lo tengo como 1 asombrado, o sea, en la sombra, decía en esa reunión que “no me merece la pena estar en Podemos, lo que me pide el cuerpo es mandar al carajo esta reunión y que os vaya bonito”. Parece ser que incluso señaló la puerta de salida para los disconformes, calificándolos, según la inveterada costumbre nacional, de antidemocráticos. Hay quien ha señalado –Luis Alegre- que lo ocurrido se debe a “falta de comunicación”, lo que a mi juicio muestra uno de los puntos que puede debilitar a corto y medio plazo a este partido que es, sin duda, quien más y mejor ha utilizado las redes sociales para crecer: lo que parece ser una fluida comunicación es en buena parte ruido.

Tengo la extraña sensación de que este partido tiene un fuerte contenido de ombliguismo. Y no han tenido en cuenta que todos tenemos ombligo. Algunos, incluso, como esos secesionistas catalanes que hace unos días se manifestaban por la República Española, dos. La coherencia, como bien se ve, no es hoy un valor de moda. Los discursos sobre la injusticia del sistema electoral han pasado, por el momento, a dormir el sueño de los justos. El intonso Iglesias nos hace sufrir cada día su incontinente verborrea, sus permanentes letanías contra “la casta”, como si ello fuera suficiente para gobernar no ya un país sino una comunidad de vecinos. Este gran masturbador de una cultura política huérfana de elementos económicos encabeza una cáfila de descontentos, cabreados y humillados ciudadanos que realmente comparten bastante poco en términos políticos. Podemos, que, como señaló inteligentemente Juan José Millás, es un derivado de Poder, lo es también de Podar. Escuadras de politólogos en posición de combate a la búsqueda de nuevos saberes para recalentar en ellos lo viejo (Canetti).

Pablo, que aun no ha calentado su euroescaño, que dice no tener formación para ser concejal o alcalde, si se ve bien como candidato a las Generales. Como nuevo Gran Timonel in pectore el elocuente profesor remacha su liderazgo en programas de TV frente a periodistas que sólo hablan de las cuentas de Venezuela, que sólo protestan por las críticas a “la casta” pero no cuestionan el programa político de Podemos. Así que el mensaje de protesta sigue calando porque nada se le opone. El ideal de justicia lo compartimos la mayoría. Cualquiera puede estar de acuerdo con algunas de las cuestiones que se plantean desde esta nueva formación, pero si se mira con detenimiento su programa veremos que adolece de infantilismo; compartir la indignación y algunos objetivos no supone compartir los medios de acción. Y esto es algo de lo que muchas personas se van dando cuenta ya. Pablito clavó un clavito en las Europeas, ¿qué pasará en las Municipales? ¿Se negarán a pagar la deuda de los ayuntamientos que gobiernen? De ser así ¿cómo se volverá a financiar ese municipio? ¿Prohibirán los paraísos fiscales desde sus Ayuntamientos? Del pufo de la renta básica solo puedo concluir que aunque saben dividir no saben sumar.