Walter Benjamin.

Fue un pensador fragmentario y disperso, un marxista heterodoxo con una cierta tendencia a la platonización, al idealismo. Situado en el límite -el lugar donde se vive en soledad- fue allí, en el límite, en la frontera, y así, en soledad, donde fue a morir. Acusado por Horkheimer de no ser un buen materialista, habría que concederle algo de razón al gran Max, puesto que Benjamin, por poner sólo un ejemplo, afirmaba el honor como espiritualidad materialista, o el poder de la narración y de la palabra sobre el cuerpo: por ello “el hombre comunica en el lenguaje y no por el lenguaje”.

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Benito Pérez Galdós: “Alarmante es la palabra…”.

“Alarmante es la palabra Revolución. Pero si no inventáis otra menos aterradora, no tendréis más remedio que usarla los que no queráis morir de la honda caquexia que invade el cansado cuerpo de tu Nación. Declaraos revolucionarios, díscolos si os parece mejor esta palabra, contumaces en la rebeldía. En la situación a que llegaréis andando los años, el ideal revolucionario, la actitud indómita si queréis, constituirán el único síntoma de vida. Siga el lenguaje de los bobos llamando paz a lo que en realidad es consunción y acabamiento… Sed constantes en la protesta, sed viriles, románticos,…”.

Episodios Nacionales. Cánovas.

Criaturas lingüísticas.

El lenguaje es, entre otras cosas, un sistema de proyección de la realidad, por tanto un reflejo de lo social. Y al igual que la realidad, ocurre también que nuestra lengua se rige por un principio económico, en este caso el que nos evita explicitar lo implícito. Dicho de otro modo, el que nos evita tener que desdoblar un término cuando implica cuestiones relacionadas con el género (que nada tiene que ver con el sexo).

Además el lenguaje es un sistema contextual. Es decir, el contexto determina la forma en que captamos el mensaje. Existe un contexto lingüístico, también el contexto del emisor, y, por supuesto, el contexto del receptor. Y resulta que eso que se llama sexismo lingüístico, no está en el lenguaje, sino bien en el emisor, bien en el receptor.

Ahora tenemos el caso del término “criatura” que el Ministerio de Sanidad, a través de una cosa que se llama Estrategia Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, quiere que sustituya al término “bebé”. A juicio de quienes se ocupan de esto en el Ministerio “criatura”, aunque de género femenino, no tiene marca de sexo, mientras que “bebé” parece ser que sí.

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Malditos bastardos (“Inglourious basterds”). Quentin Tarantino, 2009.

Malditos bastardos. "Érase una vez... en la Francia ocupada por los alemanes de 1940". La película empieza maravillosamente, con el tema “The green leaves of summer”, compuesto por Dimitri Tiomkin, tema musical de “El Alamo” (John Wayne, 1960). Y de ahí a Ennio Morricone. Desde el principio nos informan de que vamos a ver una … Continuar leyendo "Malditos bastardos (“Inglourious basterds”). Quentin Tarantino, 2009."

Malditos bastardos.

“Érase una vez… en la Francia ocupada por los alemanes de 1940”. La película empieza maravillosamente, con el tema “The green leaves of summer”, compuesto por Dimitri Tiomkin, tema musical de “El Alamo” (John Wayne, 1960). Y de ahí a Ennio Morricone. Desde el principio nos informan de que vamos a ver una película a ritmo de western. Vale, esto me empieza a interesar.

El comienzo me hace recordar “Centauros del desierto”. Algunos, lo sé, me dirán que soy un exagerado y que veo Centauros por todas partes, pero la masacre de una familia y una niña que sobrevive…, en fin, no insisto. Pero me lo recuerda.

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