Ricardo Vidal López 3 octubre, 2011

Comienzo con una buena noticia; he visto, en estos días, con verdadera satisfacción, que Pérez Tapias ha pedido su reingreso en la Universidad de Granada, desde donde estoy seguro que podrá hacer más y mejor por la sociedad española que desde un escaño en el Congreso, donde yo particularmente no he entendido ni desde luego apreciado su labor. La Universidad de Granada está de enhorabuena.

Continuo con una confesión; no mía, no. He visto en “El País” un breve reportaje de Roman Polanski en el que dice que se arrepiente: “Sí, sí, naturalmente,…, pero de eso ya hace 34 años… Claro que me he arrepentido” […] “Yo ya estuve en la cárcel y cumplí mi condena”. Se refiere al asuntillo aquel de la violación de una chiquilla.

Y ahora las tonterías habituales.

La legislatura terminó. Nuestros muchachos y muchachas del Parlamento ya se van, muchos a casa, muchos al INEM, muchos a la pelea de navajeros para volver a estar en las privilegiadas listas de sus partidos. Da igual.
El gobierno saliente del 20-N, sea cual sea, va a tener más trabajo que el maquillador de Marujita Díaz, y va a ser igual de penoso. Mientras tanto, en su despedida, nuestro Presidente, el señor Yuppie, dijo que no será necesario tomar medidas adicionales significativas. O sea, que seguramente en los próximos días tendremos alguna. La costumbre…
El mayor éxito del que podrá presumir Zapatero será el de haber cabreado a la mayoría del país, el de haber conseguido desinteresar por la cosa pública a gran parte de los ciudadanos, el de haber unificado la opinión de que son unos golfos y, aún más grave, unos inútiles (los políticos). Flaco favor nos has hecho ZP. Acudir, como ocurrirá el 20-N, a unas elecciones generales bajo el signo de la catástrofe es tu legado.
Grave también parece el intento de algunos partidos de ir a rebufo del 15-M, ese movimiento tan lleno de cosas que genera sensación de vacío.
Interesante la entrevista a Patxi López en “El País”; interesante forma de perder 6 minutos. Defensa de lo hecho y de lo por hacer –que es, curiosamente, lo contrario-; un montón de lugares comunes –el proyecto, el enriquecimiento con otras propuestas, blablabla…-; y lo mejor de todo, el titular: “La condena a Otegi no acompaña a los tiempos que estamos viviendo”. Queda explicado al final de la entrevista. Sin duda, el amigo Patxi, aunque uno no esté de acuerdo con él, es un tipo muy inteligente y afinado en sus expresiones.
Este fin de semana se ha llevado a cabo un inmenso taller de bricolage político; me refiero a la Conferencia Política del PSOE. El resultado podría haber sido una mesa, o una camilla, pero ha quedado en simple tabla. Al maestro carpintero no le han salido las patas. De particular interés me parece la afirmación del flamante exvicepresidente del Gobierno de que quizá “nos estemos pasando con el ahorro”. Si que estoy de acuerdo con Alfredo en que las propuestas del PP pueden llegar a ser ridículas, pero ni más ni menos que las suyas, aunque él nos cuenta que se basan en “ideas claras, propuestas claras y cuentas claras”. Mucha claridad me parece a mí, viniendo de quien viene. Por ejemplo, ha dicho, con una claridad meridiana “os voy a decir una cosa: el debate sobre la financiación de la sanidad no es un debate económico, es un debate ideológico, muy de fondo”. Jeje. Claro. Transparente. Cristalino. En estas sale Felipe con eso del “cambio civilizatorio”. ¡Ojú!, Felipe. Que lío me traes. ¿No eras tú el que hace un par de meses decía aquello de que eres militante del PSOE pero no simpatizante?
En cualquier caso si que tengo claro que por más que desentierren a Felipe para enterrar a Zapatero, que por más ideas, propuestas, cuentas y claridad que nos quiera regalar Alfredo, que por más que como Robin Hood aligere el peso de las bolsas de los ricos para dárselo a los pobres, que como Robin él mismo contribuyó a crear, al final, y al principio, de la campaña de Rubalcaba está el ya clásico “¡que viene la derecha!”.
Y, por cierto, para terminar, el pasado sábado se publicó en el BOE la Orden EHA/2608/2011 por la que se fijan las subvenciones para los gastos originados en las actividades electorales. A grosso modo:
21.633’33 € por escaño en el Congreso o en el Senado
0,83 € por cada voto obtenido por cada candidatura uno de cuyos miembros (se les ha olvidado poner “o miembras”), al menos, hubiera obtenido escaño de diputado
lo  mismo, pero más barato, a 0’33 € por Senador. Una vez más se demuestra que el Senado vale poco.
¡Delirante!