Ricardo Vidal López 16 junio, 2010

Lo mejor de nuestro Gobierno es que a cada medida que anuncia hay un desmentido o una rectificación. Esta especie de antología del disparate en que se ha convertido el zapaterismo nos lleva a todos por la senda del caos. Ahora ya anuncian que se va a tramitar la reforma laboral como proyecto de ley, para ampliar el debate y que el texto pueda ser mejorado. Según los expertos en asuntos parlamentarios esto nos llevará hasta el mes de octubre. No podía ser de otro modo, porque si algo nos vienen dejando claro estos señores es que con ellos nunca habrá ningún tema zanjado. Han elevado la ineficacia a categoría de norma.

Como a nivel de imagen sí que se cuidan se han preocupado de minimizar el impacto social de la reforma escupiéndola en el Congreso el día en que debuta la Selección Española en el Mundial.
Hablando de cuestiones sin zanjar, por cierto, parece que vuelven a retomar el término “bebé” en la Ley de Salud Sexual y Reproductiva.
En cualquier caso, parece que después de dos años de asuntos propios el Gobierno se ha puesto a trabajar. Pero seguimos viendo ese mismo comportamiento indolente y esa dedicación impúdica y arrogante a la defensa de los dispendios ejecutados a cargo de las cuentas públicas
Mi ánimo zigzaguea desde la fascinación al hastío escuchando las perlas de algunos, y algunas. Le he echado un vistazo al blog de Leire, y la veo reclamando una especie de Tasa Tobin, para que los especuladores, “quienes provocaron esta crisis contribuyan con una aportación justa y razonable a las cargas que los países, las empresas y los ciudadanos estamos teniendo que soportar”. Supongo que en el grupo de los provocadores no se incluyen los gobiernos y partidos políticos que tanto han ayudado al surgimiento y expansión de la crisis. El artículo es completamente demagógico, como suelen ser los suyos; identificándose con lo bueno y lo justo, porque ella es muy platónica, supongo.
Otra cosa curiosa que leo en Internet, el camarada Fernández Toxo, obtuvo un ático de protección oficial en Madrid en 2001, cuando tenía un modesto salario de 114.000 eurazos anuales. Esperaremos unos días a ver si se confirma o es una andanada más de la política de guerra sucia que vemos a diario.
Esperemos unas horas a ver por donde suena el trompeteo gubernamental sobre la reforma laboral y los resultados de la Selección Nacional, ahora llamada “la Roja”; cosas igualmente importantes para nuestro país como esta noche nos demostrarán los telediarios.