Ricardo Vidal López 20 octubre, 2010

Hace cinco día el Capitán Zapatero dijo que iba a cambiar al Ministro de Trabajo, nada más. Pero como ya estamos demasiado acostumbrados a sus golpes de efecto no ha sorprendido a nadie la amplitud de los cambios.

Un gran paso el que ha dado Zapatero esta mañana, ¡sí señor! Realmente sólo hecho de menos a Belén Esteban como Ministra de Relaciones Institucionales o algo así. Por lo demás, el premio a Trinidad Jiménez por perder en Madrid estaba cantado. Curiosamente adquieren más poder también los apoyos principales de Trinidad en las primarias: Rubalcaba y Blanco. Aunque con más peso político el primero.
Igualmente cantada estaba la decapitación de De la Vega. Por cierto, ¿seguirá ésta última acudiendo al mismo peluquero ahora que ya no es vice? De ella ha dicho hoy Don Zapatero que dejará “una huella imborrable en este país” (creo que se refiere a España). Totalmente de acuerdo con mi Presidente.

Únicamente me aterroriza la llegada de Pajín al Gobierno; creo que resultará menos divertida que Bibiana. Pero esperaré; quizá me sorprenda. Su curriculum promete, como mínimo, palabrería para los medios y desasosiego para los ciudadanos. Aunque ciertamente no puedo contener la emoción ante alguna declaración de esta personaja sobre la inervación de los labios menores.

Según la irrefrenable verborrea del inoperante “hijo del viento” ya hemos dejado atrás la “incertidumbre financiera y la incertidumbre presupuestaria”. Y ahora, con el despiojamiento del Gobierno, dejamos atrás la “incertidumbre política”. Con dos cojones, tío.

Córdoba ha machihembrado un Ministerio cambiando a Moratinos por la inefable Rosa Aguilar. Yo, que he vivido en esa ciudad mucho tiempo, he tenido la inmensa desdicha de sufrir su ideología y su gestión. Ahora que vivo en Sevilla me ha perseguido y se ha venido para acá como consejera de nosequé, para incordiar todo lo posible con la cosa del Metro.

El nuevo Ministro de Trabajo, según he leído esta mañana, se puso en huelga contra la Reforma Laboral que ahora le toca defender. Sólo se me ocurre un comentario: Hummm!!!

Me alegra que venga Jáuregui, aunque me temo que su labor no tenga un contenido real.

Si que me ha sorprendido la quema pública de su bandera: el Ministerio de Igualdad. Para más inri parece que se ha enterado cuando concedía una entrevista en Telecinco esta mañana. ¿Y ahora qué hacemos Bibiana? ¿Te vienes de consejera a Sevilla? Andaaaa, di que sí. Que los que hay aquí son muy sosos. Menos Pepe Griñán, a quien podemos llamar presidenta.