Ricardo Vidal López 21 septiembre, 2011
En términos generales tenemos una clase política de bajo nivel que ha ido pervirtiendo la integridad de las administraciones públicas. Y es quizá esa percepción, ya mayoritaria, la que nos debería reconducir a una renovación del contrato social. Parece que hoy se aplica el concepto de “dinamismo” a todo, la calidad, la prevención, la seguridad, menos al Contrato Social que se muestra estático. Plantear una reforma constitucional sin consultar a los ciudadanos es una forma de eludir ese Contrato Social. Nuestra Constitución tiene ya más de 30 años, y como la gran mayoría de españoles de esa edad está en el paro; un gran número de personas, ciudadanos, con derecho a voto y obligaciones legales se la han encontrado así; nunca han votado por ella, nunca han tenido la opción de pronunciarse. Ahora también se hurta ese derecho. A nuestra clase política le encanta hablar de diálogo y consenso, pero no va más allá de una charla de bar.

Y hablando de charlas de bar, …, no viviremos años suficientes para agradecer, en estos tiempos de profunda crisis, el exceso de trabajo que un nutrido grupo de intelectuales y artistas españoles “de la talla de Luis García Montero, Joaquín Sabina o José Luis Sampedro” (según “Público”), o sea, de tres tallas distintas, realizan constantemente para firmar manifiestos de distinta índole. El último, presentado por la gran Grandes, de nombre Almudena, trata los recortes en Educación en la Comunidad de Madrid. Los “abajofirmantes” son más o menos los de siempre: Sabina, Miguel Ríos, Pilar Bardem, Millás, etc.

El lema de todo esto ha sido esta vez “La cultura contra los recortes”. Doña Almudena, presentadora del acto en calidad de “madre de la pública”, recurrió a Franco como principal impulsor del menoscabo de la escuela pública. Con cariño le recomiendo la visita urgente a un psiquiatra.
El candidato Pe Punto ha dicho que la reestructuración de las Cajas de Ahorro debería haberse hecho antes y más deprisa. Tiene sentido del humor, el jodío. Gobernaban ellos ¿no? ¿tendrían un infiltrado del PP al frente del Ministerio de Economía?
La semana pasada, creo que el jueves, decia Pepe Blanco a propósito del Impuesto de Patrimonio, que afectaría a unos 90000 contribuyentes; el mismo día, un rato después, “llamadme Alfredo” afirmaba que sería a “entre 200000 y 300000, no sé”. Pues si no lo sabes tú, Alfredo, quizá sea cuestión de preguntarle al tío que le pone los cafés a Zapatero por 0’80 euros. No te jode. Finalmente parece que, una vez aprobada la Ley, generará 160000 dolientes. Y según el amiguito Rubalcaba beneficiará a 300000 jóvenes. Sólo Dios puede saber como habrá llegado este hombre a esa conclusión.
El candidato socialista va a dar juego, eso está claro. Ahí está el pimpollo diciendo públicamente que el Tribunal Constitucional no tiene legitimidad para inmiscuirse en el Estatuto de Cataluña (con “ñ”, coño).
Estoy preocupado, muy preocupado. ¿Dónde está Leire Pajín? ¿Dónde está la chica más alegre, divertida y pizpireta del progresismo español? Ya bastante me hizo sufrir Zapatero con la disolución de Bibiana Aido para que ahora Leire no esté presente a todas horas, como antes, en todos sitios, como antes, en todas las salsas, como antes. Ya no me hacen reír, como antes. Aunque Trinidad Jiménez entra fuerte como candidata al Congreso por Málaga, donde pretende ir para defender los intereses de los ciudadanos madrileños. Algún día nos deberían explicar como alguien puede promocionar de esta extraña forma.
Trinidad, mujer de sonoras derrotas, fue candidata a la Alcaldía de Madrid, presentó su canditura a las primarias del PSOE para encabezar sus listas en las Autonómicas de la Comunidad de, de nuevo, Madrid y ahora va a Málaga, que está al lado.
Ahora, y para terminar, unas palabras sobre la transparencia: una mierda para ellos (y ellas). A ver, a mí cuando me hablan de transparencia pienso en las tetas de Ester Cañadas; soy así, que le voy a hacer. Pero bueno… Pequeño ejercicio de transparencia: Senador andaluz que cobra de la Junta de Andalucía, del Parlamento Andaluz y del Senado. Hasta aquí transparente. El pasado año apoquinó al socio invisible 7300 pavos. Transparente. Su cuenta corriente está como la mía, o sea, cero patatero. Transparente. Pero tiene una hipoteca de 2007 (264.000 €), otra más de 2009 (114.000 €), un préstamo personal de 2010 (12.000 €). Compró en 2010 un coche que está por encima de los 45.000 euros. Consecuencia evidente del proceso transparente: al Senador no le afecta la crisis de crédito. Punto y final.